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viernes, agosto 08, 2008

el último recuerdo

Cierra los ojos. Piensa qué es lo último que recuerdas con nitidez, con especial nitidez. No lo que acabas de mirar al cruzar la calle o pasar ante ese escaparate, y que habrás olvidado en apenas unos minutos o unas horas. No. Piensa en lo último que permanece en tu recuerdo desde hace más tiempo, aunque acabes de vivirlo ayer mismo, y que sabes que seguirá ahí mañana, dentro de un mes o de un año...

Todos tendremos un último recuerdo en el momento de nuestra muerte, ya estemos dormidos o despiertos. Y yo quiero que, cuando me llegue ese momento, mi último recuerdo sea el día en el que un dictador mundial con poderes paranormales anunció la abolición de la guerra, el hambre y el odio. Mientras tanto, y aunque ni de lejos seas ahora mi último recuerdo, ésta te la dedico a ti, IRG, de la que ya no conservo más que tus iniciales, tu nombre de pila, tu imagen y la historia que me quisiste contar, que me dejaste tirado como una colilla de esos cigarrillos que fumas y que algún día te llevarán al panteón familiar.

Esta es la canción de las noches perdidas
que se canta al filo de la madrugada
con el aguardiente de la despedida,
por eso suena tan desesperada.

Ven a la canción de las noches perdidas
si sabes que todo sabe a casi nada,
a carrera en los leotardos de la vida,
a bola de alcanfor dormida en la almohada…

Y tiene nombre de mujer,
como la soledad, como el consuelo,
los fugitivos del deber
no encuentran taxi libre para el cielo.

Esta es la canción de las noches perdidas,
lleva un crisantemo ajado en la solapa,
se sube a la cabeza como ciertas bebidas,
se pega a la desilusión como una lapa,

canta la canción de las noches perdidas,
quema como el gas azul de los mecheros,
sirve para echar vinagre en las heridas,
miente, como mienten todos los boleros.

Y tiene nombre de mujer,
como mi corazón, como tu olvido,
los fugitivos del deber
no tienen más amor que el que han perdido.

Esta es la canción de las noches perdidas,
si quieres te la cambio por un rato en tu cama,
hierve como el ruedo en tardes de corrida,
va como los besos en los telegramas.

Y tiene nombre de mujer,
como la libertad, como la nieve,
los fugitivos del deber
cogen su maldición y se la beben.

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jueves, junio 26, 2008

otra nueva posesión

Pudo ser y no fue. Pasado mañana hubiera sido el primer aniversario de aquel primer clímax compartido. En su lugar, llegó a mi vida un nuevo regalo del destino, deseosa como ninguna otra de amoldar su cuerpo y su alma a mis deseos. Su nombre parisino me recordaba desde siempre a la canción del licántropo más tarareado del mundo, de mi mundo.

Cae la noche, y amanece en París,
en el día en que todo ocurrió.
Como un sueño de loco sin fin,
la fortuna se ha reído de ti.

Ja, ja, sorprendido espiando
el lobo escapa aullando,
y es mordido por el Mago del Siam.
La luna llena sobre
París
ha transformado en hombre a Dennis.

Rueda por los bares del bulevar,
se ha alojado en un sucio hostal.
Ja, ja, mientras está cenando
junto a él se ha sentado
una joven, con la que irá a contemplar...

La luna llena sobre
París,
algunos francos cobra Dennis.
Auuuh lobo-hombre en
París,
auuuh su nombre es Dennis.

El hombre-lobo está en
París,
su nombre Dennis.
La luna llena sobre París
ha transformado en hombre a Dennis.

M
ientras está cenando
junto a él se ha sentado
una joven, con la que irá a contemplar...

La luna llena sobre París
ha transformado en hombre a Dennis.

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sábado, junio 07, 2008

sandalias negras

Se acerca el último canto del último gallo.

Ya no es la reina. Aquéllos tacones verdes casi pistacho (¿o rosas? ¿o naranjas?) han perdido su trono en favor de otras sandalias más altas, de piel negra y con pulsera. Tan altas que le costaba mantener el equilibrio en los pocos minutos que pudo pasar de pie.

Y qué decir de su compañera, la chica morenita que le dio de beber aquel cóctel de fluidos directamente de su boca, después de haber cedido por un buen rato su encharcada caverna al vaivén del ariete del caballero que las había reunido allí. Lástima que necesitase del vino antes de cualquier juego amoroso, pues el paso del tiempo le acabaría pasando factura.

El jaleo de los días de feria
ya se oía a un kilómetro del pueblo,
y un extraño acento en el hablar
de los que halló por el camino.

Un coro de muchachas y una vieja
levantándose las faldas al bailar
y un jovencito de broma peligrosa,
haciendo gala del orgullo local.

De los que dan dinero por la noche
para que nunca termine su canción,
para que sude el músico ambulante
su condición de vagabundo.

Es ya la hora del aperitivo,
y todavía no funciona el tiovivo;
el músico buscó la acera en sombra
y la ventana donde olía a flor.

Tenga esta rosa blanca, señorita,
a cambio de su negro pensamiento.
¿Por qué motivo temblaron sus labios?
¿Vio en sus ojos el fondo de un volcán?

Y mientras tanto corría la sangre
en la plaza, como un vino común,
y las plumas de los gallos
por el aire volaban aún.

Quítese usted de en medio, forastero,
que ya no quedan señoritas en el bar,
ya cantó como el gallo de pasión,
pero esta es mi canción
y el baile va a empezar.

El músico ambulante se agarró del vaso
y sintió que flotaba en la luz artificial,
apuró el trago de madrugada;
un borracho imitaba el canto del gallo.

Se deslizó por una callejuela
antes de que empezase a clarear,
y al pasar por la ventana enrejada
suavecito empezó a silbar.

Pero nadie conocía la tonada,
que era inventada para la ocasión,
y se fue por el camino a contemplar
los desvelos de las últimas sombras.

Y caminando iba pensando que ganar
siempre es tentar a la otra cara de la suerte,
y que por eso te hacen daño los huesos
cuando golpeas fuerte.

Y así se fue chasqueando los dientes
en memoria de algún actor
cuyo nombre se ha perdido
y que hacía de bandido,
y sintió la alegría del olvido,
y al andar descubrió la maravilla
del sonido de sus propios pasos
en la gravilla.

Por cierto, en referencia a lo que escribí en este mismo medio hace apenas 27 días, la reina ahora depuesta y yo no llegamos a sufrirnos ni siquiera un minuto más después de aquella noche. Lo que cada uno sufiera por su lado ya es asunto de cada cual.

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domingo, mayo 11, 2008

con este van ya 29 días salteados,

¿faltan pues 500 noches? ¿O quizá sobran 10 años?

Ella, un cielo, un cariño, una reina, se marchó caminando calle abajo, haciendo equilibrios sobre sus carísimos tacones que contrastaban con el esmalte de mercadillo, verde chillón casi recién pintado. Los pies, cuasiperfectos, como todo lo demás.

Yo, que cada día me asombro un poco más, contra todo pronóstico, de las consecuencias del azar no ya en nuestras vidas, sino en nuestros propios actos, me acerqué y alejé sucesivamente del Templo de Debod, como si estuviera aturdido, embotado, perplejo aún por las dos horas precedentes, pero no, en realidad simplemente buscaba un taxi que se dignase en parar y recogerme.

El taxista fue la guinda de la noche: si llega a ser "una" taxista, acabamos juntos en la cama. Cual wikipedia con ruedas, me desveló que Cavanilles atendió los jardines de los Reyes de España, que López de Hoyos fue un maestro de Cervantes, y que Herrera Oria fundó la primera escuela de periodismo de nuestro país en los años veinte. Es lo que tiene anteponer en la escala general de valores al sexo sobre el dinero; yo me sé de una que al pobre taxista lo habría presentado al Cincuenta por Quince.

Creo sinceramente que no nos merecemos, razón de sobra para sufrirnos unos mesecillos de nada. Hasta que apriete el frío, cuando nada sea mío, cuando el mundo se torne sórdido y ajeno. Pelillos a la mar.

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martes, enero 22, 2008

obsequiándome

Esto es un regalo que me hago a mí mismo al respecto de cómo era yo hace unas estaciones, aparte del rap de los fans, y en espera de que vuelvan a satisfacerme sin rechistar, como a mí me gusta, como a ella le gusta...

Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños; puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.

Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesino… o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor, que me falta valor para atarte a mi cama; puedo ponerme digno y decir “toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos de un rato, me llamas”.

Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu “ven”, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío… o tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda.

Y si quieres también puedo ser tu abogado y tu juez, tu miedo y tu fe, tu noche y tu día, tu rencor, tu porqué, tu agonía… o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.

_-_

Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar,
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee.
Y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mí.

Éramos sólo dos niños, mas tan grande nuestro amor
que los ángeles del cielo nos cogieron envidia,
pues no eran tan felices, ni siquiera la mitad,
como todo el mundo sabe en aquel reino junto al mar.

Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche,
para helar el corazón de la hermosa Annabel Lee;
luego vino a llevársela su noble parentela
para enterrarla en un sepulcro, en aquel reino junto al mar.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos,
y así paso la noche acostado con ella,
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores
que saben más, como dicen, de las cosas de la vida.
Ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar
separarán jamás mi alma del alma de Annabel Lee...

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos,
y así paso la noche acostado con ella,
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

En aquel sepulcro junto al mar,
en su tumba junto al mar ruidoso.

Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar,
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee.
Y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mí...

_-_

Hoy hace un año, las calles frías me han visto pasar,
las niñas bajan por la cuesta de uniforme,
la gente corre y la lluvia está empapando el parque.

Pero hoy me has hecho daño, hoy estoy llorando,
los autobuses pasan salpicando y no te veo bajar.
Un olor a ciudad mojada me está asfixiando y tú no llegarás.

Voy corriendo al parque a ver si estás.
Hoy no se ve a nadie en la oscuridad.
Sólo aquel macarra, que lo ves de lejos,
te das media vuelta y serán más de las nueve,
estarás en casa y te llamaré...

Tú no estás en casa, Dios sabe qué mentira contarás.
Tus amigas -focas- se ríen cuando me ven pasar,
doy otra calada a mi cigarro y
me voy quedando solo en aquel bar.

Pero hoy tampoco llegarás, sé que nunca más volverás.
He sido un gilipollas por querer hacerte tan feliz,
pero ahora sé que tengo que matar a la serpiente que hay en ti.

Ya no volverás a verme jamás,
las huellas en el parque se borrarán,
ya puedes cerrar los ojos,
ya puedes besar a otros,
no hace falta que te escondas porque hoy,
hace un año y ya no, no, no te llamaré...

Hoy hace un año.

_-_

...lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos...

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sábado, enero 19, 2008

vendo cinta de teflón

Hoy hace un año que comprendí, de camino al trabajo, lo que ella había estado intentando decirme. Que no hay día sin noche, bien sin mal, frío sin calor, verso sin prosa. Sólo habían pasado nueve días, pero Amanda ya echaba en falta su alimento. Aquel silencio casi había acabado con ella. Casi.

¿Qué diría un actor porno si, en plena escena de tres, los otros dos le dicen que se conocieron hace mucho tiempo en un concurso de literatura, y además resulta que es verdad? A ambos nos gustaban entonces las experiencias únicas, porque ambos éramos únicos entonces, como también lo era nuestra unión discontinua. Como cuando muchos de nosotros probamos a darle unas caladas a aquel porro que nos pasaron, sólo por probar...

Hay una puerta entreabierta
entre tu boca y la mía;
hay una palabra muerta,
una mirada vacía.


Hay un silencio que mata,
una escalera que sube,
y una duda que me baja
y una cabeza en las nubes.

Lo reconozco:
fumo porros a diario,
me fumo uno y es como poner la radio,
pero por dentro de mi amarga cabeza,
siempre tan sola y tan llena de tristeza,

me salen las canciones que a mí más me molan,
las musiquillas que a mí más me motivan;
las amarguras se vuelven amapolas
y las tristezas me alegran la vida.

Anda, dame que fume
porque me siento solo,
dame de fumar
porque no quiero estar triste, ¡no!
Calada a calada, poquito a poco,
se desnuda el aire y la luna se viste...

Una garganta se rompe
al filo de la mañana;
ya hay luz en el horizonte,
va a explotar la madrugada.

Hay un espejo que cuenta
la cruel verdad a la cara;
huele a viento de tormenta,
y hasta hay un gato que ladra.

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jueves, enero 10, 2008

dos veces trece

Ni me gusta el veinticinco ni me gusta el nueve, impares y cuadrados, imperfectos por más o por menos, ambos conformistas y mediocres. Por eso hace un año, el día 10, colgué aquí lo único que un día antes había robado de su alcoba. Y aproveché para recordar una canción que hacía mucho tiempo que no compartía con nadie; para romper la baraja como Dios manda, por dos veces.



Concreté
la fecha de mi muerte con Satán...
Le engañé
y ahora no hay quien me pare ya los pies.
Razonar
es siempre tan difícil para mí...
Que más da
si al final todo me sale siempre bien del revés.


Nací un buen día, mi madre no era virgen,
no vino el Rey, tampoco me importó,
hago milagros, convierto el agua en vino,
me resucito si me hago un canutito.

Soy Evaristo, el rey de la baraja,
vivo entre rejas, antes era chapista,
los mercaderes ocuparon mi templo
y me aplicaron ley antiterrorista.

¿Cuánto más necesito para ser Dios?
¿Cuánto más necesito convencer?

¿Cuánto más necesito para ser Dios?
¿Cuánto más necesito convencer?

Y perdí
la cuenta de las veces que te amé.
Desquicié
tu vida por ponerla junto a mí.
Vomité
mi alma en cada verso que te di, ¿qué te di?
Olvidé
me quedan tantas cosas que decir, ¿qué decir?

Por conocer a cuantos se margina,
un día me ví metido en la heroína,
y aún hubo más, menuda pesadilla,
crucificado a base de pastillas.

Soy Evaristo, el rey de la baraja,
vivo entre rejas, antes era chapista,
los mercaderes ocuparon mi templo
y me aplicaron ley antiterrorista.

¿Cuánto más necesito para ser Dios, Dios, Dios...?

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miércoles, enero 09, 2008

¿fue rocky balboa? (sic)

Preludio de los orgasmos vespertinos que como veterinario le he recetado para hoy, le dedico a mi animal equino favorito esta canción que "cantaba" hace algunos años la ex-mujer de Silvester Stallone, y que no sé muy bien por qué se me ha venido a la cabeza esta mañana, bien temprano, cuando susodicho personaje ha asaltado mi cuarto de estar, entrando por el LCD de treinta y dos pulgadas. Lo malo es que la canción es un poco escasa de letra... a ver si encuentro el vídeo, o cuando menos el audio, para que quienes no tuvieron la suerte de escucharla entonces puedan disfrutarla en este apenas estrenado 2008. Por cierto, ¿os acordáis de quién ganó el año pasado el concurso ese de los blogs? Je, je, je, je...

Aaaaaaaaahhh Aaaaaaaaahhh Aaaaaaaaahhh

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhh

Aaaaaaaaahhh Aaaaaaaaahhh Aaaaaaaaahhh

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhh

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhh Aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhh

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhh

Por ahora tengo ésto (hasta el minuto 2:00), idos apañando:

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martes, enero 08, 2008

te juro

Desde hoy, cambia la dinámica de este blog: un voto diario, una dosis. Así que ya podéis empezar a darme cientos de votos cada día, y a cada uno de vosotros yo os obsequiaré con un pedazo de mi memoria. Creo que con unos cientos de fragmentos será suficiente hasta que llegue la primavera. Por ahora os adelanto uno de ellos, ya que cuento con los votos de mi zorrita blanca favorita: te juro.

Por cuarta vez reincido en cuanto al intérprete, en esta ocasión sin duda también en cuanto al autor. Para decirte que las mentiras no son necesariamente peores que las verdades. Antes al contrario, las mentiras son más jugosas, más ricas, más interesantes. La verdad es la que es; punto. Pero la mentira puede ser una entre muchas. La mentira dice siempre cosas acerca de su autor; cosas que la verdad jamás descubriría hasta que fuera demasiado tarde. Si todo fuera verdad, no podríamos discernir las verdades de las mentiras, que es tarea consustancial al ser humano. La mentira no es excluyente, pero la verdad sí lo es.

Además, las mentiras están vivas: nacen, se desarollan, generan otras mentiras, y finalmente mueren, en el mejor de los casos cuando caen en el olvido individual y colectivo. En cambio, las verdades nacen muertas: ya están ahí cuando nosotros llegamos, y seguirán ahí, inmutables, cuando nos hayamos ido. La mentira, pues, no es una mala moneda de cambio. En todo caso, las hay mucho peores. No debemos olvidar que quien busca la verdad merece el castigo de encontrarla. ¿Cómo saber a veces lo que es verdad y lo que es mentira? Y en casi dos minutos, ¿qué vale más: media mentira o media verdad?


Te juro que el sexo es nocivo y cansado,
que el alma corrompe las cosas del sado,
que hacerse una paja produce ceguera,
locura y demencia pensar tanto en peras,

que creo en la Iglesia y en todos los santos,
que son inventadas las cosas que canto,
que tienes muy firmes y duros los pechos,
que tengo la picha más grande de todo derecho.

Te juro y prometo que no soy morboso,
que follo a diario y es maravilloso,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los dedos.

Te juro que puedo tres veces seguidas,
que son en la plaza las buenas corridas,
que el vicio te lleva al infierno directo,
que logro quedarme seis horas erecto,

que me escandaliza la pornografía,
que paso las noches de orgía en orgía,
que siempre te aviso al correrme en tu boca,
que he dado un concierto prohibiendo el consumo de coca.

Te juro y prometo que soy puritano,
que a veces confundo la vulva y el ano,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...

Cruzando los dedos, cruzando los dedos,
cruzando los dedos, cruzando...

Te juro que nunca he 'pegao' un gatillazo,
que el polvo de anoche lo pago en tres plazos,
que soy fetichista del cuero y la bota,
jamás me he quedado en un bar en pelotas,

detesto montármelo con animales,
así como las relaciones anales,
mejor con condón que a lo loco y a pelo,
aún creo que los pornoautores no irán nunca al cielo.

Te juro que huyo del vicio carnal,
que no es para tanto lo del sexo oral,
que creo en Cupido, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...

Cruzando los dedos, cruzando los dedos,
cruzando los dedos...

Te juro y prometo que no soy morboso,
que follo a diario y es maravilloso,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...

Cruzando los dedos.


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sábado, diciembre 29, 2007

frío

de Sabina, apenas unas estrofas. Más abajo. Ahora se cierra el año y empiezan los votos, los vuestros y los míos. Para los primeros, a ver si consigo ponerle a esto unos feeds de esos y algún gráfico con el que entretenerse. Para los segundos, prometo seguir corriendo más que la realidad que me persigue, y encontrar en 2007 lo que tantos años llevo buscando. Feliz Año Nuevo a todos aquellos que se lo merezcan.





Cuando de ella y de mí queden sólo estos versos,
los hoteles que un día quisimos compartir,
los coches aparcados sobre nuestros recuerdos,
la Glorieta de Atocha donde la conocí.
(...)

Y dile que la echo de menos
cuando aprieta el frío,
cuando nada es mío,
cuando el mundo es sórdido y ajeno.
Que no se te olvide:
es de esas que dan
siempre un poco más que todo,
y nada pide.
(...)

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sábado, diciembre 22, 2007

x ke?

No hay un porqué. No hay cura para nuestra enfermedad. Sólo tenemos una posibilidad, y es seguir hacia delante. Dos mejor que uno. Tres mejor que dos. Cuatro mejor que tres...




You're so gorgeous I'll do anything.
I'll kiss you from your feet
to where your head begins.
You're so perfect, you're so right as rain.
You make me
make me hungry again.

Everything you do is irresistible.
Everything you do is simply kissable.
Why can't I be you?

I'll run around in circles
till I run out of breath.
I'll eat you all up
or I'll just hug you to death.
You're so wonderful,
too good to be true.
You make me
make me hungry for you.

Everything you do is simply delicate.
Everything you do is quite angelicate.
Why can't I be you?

You turn my head when you turn around.
You turn the whole world upside down.
I'm smitten, I'm bitten, I'm hooked, I'm cooked.
I'm stuck like glue.
You make me
make me hungry for you.

Everything you do is simply dreamy.
Everything you do is quite delicious.
Why can't I be you?
Why can't I be you?
Why can't I be you?

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sábado, diciembre 15, 2007

recaudatio euribus

Habiéndose postpuesto hasta la medianoche de aquel viernes lo del triple o nada, vengo a exponer acerca de lo recto en el regir, así como del menú para la cena de aquella noche, hoy hace ya un año:

¿Qué es preferible para el bien común, sancionar a quien no respeta las normas después de que las haya infringido, o bien prevenir que se incumplan esas normas mediante una eficiente labor disuasoria? Sabiendo de la naturaleza humana, y teniendo tiempo para esperar a que algún individuo se salte alguna norma, ¿acaso puede ser preferible esperar a que lo haga, incurriendo en no pocos riesgos para consigo mismo, y especialmente para con los demás? ¿Cómo puede ser entonces preferible, ni moral ni éticamente, un vehículo policial camuflado, con las lunas laterales y trasera tintadas de negro, antes que un vehículo policial claramente identificado y visible?

¿Quizá lo que se lleva a cabo no es más que una repugnante y execrable tarea recaudatoria amparándose en las funciones de salvaguarda de la seguridad pública que tan indignamente detentan ciertos politicuchos asquerosos? En ese caso, tened mucho cuidado con cualquier vehículo de lunas tintadas que circule por el carril de la derecha, y especialmente con las furgonetas azules y con los meganes grises...

Y el menú:
(1) minifalda, talismán, taxi, gargantilla
(2) tacones, medias, bolas chinas, enemas, pendientes
(3) orificios, lenguas, horas, whiskys
(4) patas, condones, felaciones
(5) orgasmos, estaciones





Esta noche voy a cogerte bien,
nos iremos a casa de tu papá,
llamaré a la puerta, nos esconderemos,
tiraremos piedras para no quedar bien,
y cuando piensen quién ha sido le diremos que no,
no han sido tus amigos, allí nadie quedó.

Ya no sabes qué hacer...
Adiós papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más.
Adiós papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más...
¡Más dinero!

Contarás las noches, largas como serpientes,
dormirás debajo de la cama otra vez,
y todo el mundo escucha lo que les vas a decir
para decirte que está mal, para decirte: "no está bien".

Ya no sabes qué hacer...
Adiós papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más.
Adiós papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más...
¡Más dinero!

Esta noche voy a cogerte bien,
nos iremos a casa de tu papá,
llamaré a la puerta, nos esconderemos,
tiraremos piedras para no quedar bien,
y cuando piensen quién ha sido le diremos que no,
no han sido tus amigos, allí nadie quedó.

Ya no sabes qué hacer...
Adiós papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más.
Adiós papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más...
¡Más dinero!

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martes, diciembre 11, 2007

me he puesto a dieta

Boca arriba. Boca abajo. Por delante. Por detrás. También en la boca. Atada, aunque no indefensa. Sin atar, aunque de rodillas. Con las manos. Con la lengua. Con la verga. Con su tanga aún blanco puesto. Luego totalmente desnuda. Luego sólo con sus gafas. Una hora. Otra hora. Afuera llovía, y dentro nos mojábamos... Antes me había dicho que se iba a comprar otras gafas. Aquella noche temprana nos salió doble. Y mañana hará un año del día en que ella y yo inventamos el triple o nada.

No tocarte
y pasar todo el día junto a ti,
no tocarte,

yo no sé lo que esperas de mí.

Ve despacio,
el bosque se llena de humo;
no voy a tocarte:

es mejor así.

Atontado voy,
siguiendo tu rastro animal,
y eso es algo que tú

no deberías soportar...
tan segura pareces

y yo me pregunto por qué;
cuál es el precio

que marca tu piel.

No tocarte, no tocarte,
no tocarte o quizás
podría devorarte.

¡Súbete a un árbol,
rompe tus medias,
llora en un rincón!
No voy a tocarte:
es mejor así.


Dame un poco
de leche y de pastel de mamá.
No comprendo

tu cara de felicidad.
Sé que estás pensando
en cuerdas y cuchillos.
No voy a tocarte.

Prefiero no mirarte.

No tocarte, no tocarte,
no tocarte o quizás
podría devorarte.

Ese hombre que mide su tierra
con arma de fuego, ¿quién es?
Ese tipo que ve tu pecado
en el punto de mira, ¿quién es, quién es?

No, no, no, no, no, no...
No tocarte o quizás
podría devorarte.


Madrugada,
volviendo hacia el pueblo,
se enciende la fábrica

que mueve mi cuerpo.
Soy un gran obrero,

soy un minero,
llevo un hermoso sombrero.
Soy un viajero

en la vía del tren...

No tocarte, no tocarte,
no tocarte o quizás
podría devorarte.

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martes, diciembre 04, 2007

miss danger

Nunca una botella de Ballantines en las últimas ha dado para tanto. Ella me dijo 26 y al final me acabó pareciendo como un río de 19, caudaloso, desbordante, impaciente por llegar hasta donde el destino tenga a bien encauzarlo. Durante unas horas, me hizo recordar aromas casi olvidados, lejanos sonidos de mi juventud, sensaciones de placer y también de ofuscación, que ya apenas recordaba... Bendito peligro con tacones. Y entonces, empezamos a jugar a doble o nada. Teníamos por delante todo el mes de diciembre.

No tocar. Peligro de muerte.
¡Oh, no tocar!

Las tibias y la calavera hacen dudar,
me hacen ir más allá;
verte correr,

verte pedirme más.

Y si volviera a nacer repetiría,
y si volviera te daría más calor.

Me quemas con la punta de tus dedos,
tus manos hacen llagas en mi piel,
me abraso con tu lengua que es de fuego,
la sangre hierve, ¿no lo ves?


Que tú ya sabes que me tienes cuando quieras,
ya sabes cómo soy,
ya sabes que me entra a la primera,
ahora ya sale algo mejor.

¡Qué calor!
Me gusta tu infierno.
¡Oh, qué calor!

Echa más leña al fuego que es abrasador;
y ahora está dentro de mí,
me hace sudar,

me hace volver a ti.

Y si volviera a nacer repetiría,
y si volviera pediría más calor.

Me haces tanto bien, me haces tanto bien,
me haces tanto bien...

Enséñame a bajar tu cremallera,
ya sabes dónde voy,
ya sabes que he pasado la frontera
arrancando algún botón.


...que tú ya sabes que te pido más madera,
y tú pides más nivel;
ya sabes cómo mantener la hoguera,
ya sabes cómo sabe ya mi piel.

Que tú me quemas con la punta de tus dedos...
Me haces tanto bien...

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sábado, diciembre 01, 2007

en canal

Hoy hace un año que había quedado por primera vez con ella. Seis, siete, ocho... Acudí a la cita con un número en la memoria y con un jersey por toda coraza, deseando que ella se decidiese a abrir aquella cremallera que iba desde mi cuello hasta mi cintura. Me había tocado madrugar un poco más de la cuenta, pero estaba muy despierto gracias a un equilibrado cóctel de hormonas que había empezado a fraguarse ya desde que tomé el primer sorbo de café con leche y azúcar: adrenalina, testosterona, endorfina, serotonina... Mi ritmo cardíaco en reposo debía de andar por noventa, y por un momento fui consciente de que todo aquello no era más que una consecuencia de la propia existencia del yin y el yang:

Son casi las seis, como cada mañana,
y la cabeza me da vueltas de campana.
La vida huele a serrín y a sueldo de camarero,
y las demás blasfemias me las dejo en el tintero.
Y desafina un nido de ruiseñores,
pero tú tranquila, ya vendrán tiempos peores.

Y se deshace la coartada de la noche, señor juez,
y lloran las recién casadas condenadas a saber,
y en callejones sin salida se suicida un acordeón.

Y la mecánica del rock&roll del despertador llamando a cumplir la ley,
y yo poniéndome el jersey, con ganas de perder el tren de las seis de la mañana.

¡Ding, dong! Las seis de la mañana.

Otro domingo y otro lunes más que agoniza,
y otro martes y otro miércoles de ceniza,
así que si te cruzas, guapa, por mi camino,
no pises mis zapatos de gamuza azul marino.


Y las ovejas descarriadas, trasquiladas al redil,
y el virus de la madrugada corta como un bisturí,
y en hospitales sin memoria escayolan un corazón
en el quirófano del rock&roll del despertador llamando a cumplir la ley,
y yo quitándome el jersey, sin demasiadas ganas de vivir, a las seis de la mañana.

Malditas seis de la mañana.

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viernes, noviembre 30, 2007

resurrección

En el nuevo mundo, sólo faltan tres horas y tres semanas para recibir al verano del año pasado. En mi universo paralelo, yo escucho por teléfono una nueva voz. ¿Nueva? Distinta, sí, pero... ¿nueva?. Lo sabremos mientras vamos prescindiendo poco a poco de la ropa, según van transcurriendo estas dos docenas de medianoches. Detrás de cada nueva voz, siempre hay una nueva persona, con sus pros y sus contras, con un alma y un cuerpo, con lo humano y lo divino.

Es inútil que sigas mintiendo
A mí no me puedes engañar
Yo sé que me pones los cuernos
con el batería de Siniestro Total
Te crees que no me entero,
que me chupo el dedo
Como yo te vea otra vez con él,
te vas a enterar

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sábado, junio 30, 2007

{requiem}

tañido
herida
aullido
cenizas
vencido
vencida
perdidos

{pax sed iniuria}
{iustitiorum per nascituri incarna}

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martes, junio 06, 2006

última entrada

Soy el último invitado a la última cena.
Catorce entradas, ninguna salida aún...
Sorbete de mandarina entre dos platos.
Etanol, endorfinas, adrenalina, lujuria...

Te esperaré en donde mora la negra flor.
Moriré de inanición, o viviré pleno al fin.
Que tu pena fuera sólo por mi culpa.
Que mi culpa fuera sólo por amor.

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sábado, diciembre 31, 2005

una entrada más

Feliz 2006, Elisabeta.
Hoy se cruzan el comienzo de una era y el final de otra.
Durante unas horas, ambas coexisten en un tic-tac anestesiado.
Con la vida al ralentí, las primeras lágrimas se escurren por una piel todavía intacta; a salvo el corazón aún de sufrimientos en vano.
Y, entonces, el recuerdo de una tibia maicena nos sitúa justo en la mitad de nuestro camino, sin saber todavía si vamos o venimos.

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martes, diciembre 13, 2005

penúltima entrada

Finalmente, yo mismo he tenido que satisfacer mi rescate: libre soy; muy a mi pesar termina mi exilio. Este soneto va dedicado para Eva, de parte de su Joaquín... muy a mi pesar. Ave, Lucía.

...lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos...

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