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lunes, septiembre 05, 2005

quinta entrada

No todos perseguimos algo. Algunos caminan en círculos.

Con la esperanza y decisión de aquel que ya todo perdió,
cerró la puerta tras de sí dejando allí quieto el reloj.
Y fue a buscar siguiendo al mar aquel amor
que un buen día dejó vacía su vida como un ciclón.
Con el valor de un perdedor, llegó buscando hasta el Edén.
"Aquí no hay nadie", escuchó. "Ella tomó el último tren".

"No busques más, vuelve hacia atrás", y él insistió: "nadie sabe qué nave mece su amor; dime qué fuego le da calor, dime quién sabe dónde está preso su corazón"... cuando, de pronto, escuchó una voz, y preguntó: "¿quién eres tú?"

"Soy una herida de amor, busco un caminante que al fin tenga esa pasión que perdí, traigo la llave de un corazón preso por el dolor". Sintió el abrazo de una estrella en su voz y la besó al caer el sol.

"Ante tu amor vuelvo a vivir, hoy el azar juega por mí. Hay un camino que seguir con ritmo par entre los dos", y entonces ella a media voz, antes de andar, le preguntó: "¿quieres saber aún quién soy yo?"


El la besó, y dijo: "no".

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2 Comments:

Blogger Larha said...

Odio caminar en círculos. A veces sin darme cuenta me encuentro en uno y le esquivo, cuesta.
Besos.

12:39 a. m.  
Blogger Karina Llergo said...

cerró la puerta tras de sí dejando allí quieto el reloj...
ojala se pudieran cerrar puertas y dejar ahi quieto el tiempo
y de vez en cuando abrirlas y volver a esos tiempos dejados atras resguardados de la crueldad del paso del tiempo.

9:33 a. m.  

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