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viernes, agosto 08, 2008

el último recuerdo

Cierra los ojos. Piensa qué es lo último que recuerdas con nitidez, con especial nitidez. No lo que acabas de mirar al cruzar la calle o pasar ante ese escaparate, y que habrás olvidado en apenas unos minutos o unas horas. No. Piensa en lo último que permanece en tu recuerdo desde hace más tiempo, aunque acabes de vivirlo ayer mismo, y que sabes que seguirá ahí mañana, dentro de un mes o de un año...

Todos tendremos un último recuerdo en el momento de nuestra muerte, ya estemos dormidos o despiertos. Y yo quiero que, cuando me llegue ese momento, mi último recuerdo sea el día en el que un dictador mundial con poderes paranormales anunció la abolición de la guerra, el hambre y el odio. Mientras tanto, y aunque ni de lejos seas ahora mi último recuerdo, ésta te la dedico a ti, IRG, de la que ya no conservo más que tus iniciales, tu nombre de pila, tu imagen y la historia que me quisiste contar, que me dejaste tirado como una colilla de esos cigarrillos que fumas y que algún día te llevarán al panteón familiar.

Esta es la canción de las noches perdidas
que se canta al filo de la madrugada
con el aguardiente de la despedida,
por eso suena tan desesperada.

Ven a la canción de las noches perdidas
si sabes que todo sabe a casi nada,
a carrera en los leotardos de la vida,
a bola de alcanfor dormida en la almohada…

Y tiene nombre de mujer,
como la soledad, como el consuelo,
los fugitivos del deber
no encuentran taxi libre para el cielo.

Esta es la canción de las noches perdidas,
lleva un crisantemo ajado en la solapa,
se sube a la cabeza como ciertas bebidas,
se pega a la desilusión como una lapa,

canta la canción de las noches perdidas,
quema como el gas azul de los mecheros,
sirve para echar vinagre en las heridas,
miente, como mienten todos los boleros.

Y tiene nombre de mujer,
como mi corazón, como tu olvido,
los fugitivos del deber
no tienen más amor que el que han perdido.

Esta es la canción de las noches perdidas,
si quieres te la cambio por un rato en tu cama,
hierve como el ruedo en tardes de corrida,
va como los besos en los telegramas.

Y tiene nombre de mujer,
como la libertad, como la nieve,
los fugitivos del deber
cogen su maldición y se la beben.

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miércoles, junio 11, 2008

completamente mía

Te vestirás y maquillarás para mí. Alojarás en ti mi regalo. Calzarás esa horma empinada. Después, complaciente, me besarás. Algo más tarde, ávida de seguir anulando tu voluntad en favor de la mía, y por una pequeña mejora en la recompensa, sentirás el frío acero en tus muñecas, el cuero basto sobre tu cara, la goma rígida entre tus dientes, mi cuerpo cubriendo el tuyo... Así lo intentaremos, una vez más. Luego querrás ser mía en un vano intento de dejar de ser de nadie. ¿Podrás esta vez arrostrar a mis condiciones?



I've had enough of danger
And people on the streets
I'm looking out for angels
Just trying to find some peace
Now I think it's time
That you let me know
So if you love me
Say you love me
But if you don't
Just let me go

'Cause teacher
There are things that I don't want to learn
And the last one I had
Made me cry
So I don't want to learn to
Hold you, touch you
Think that you're mine
Because there ain't no joy
For an uptown boy
Whose teacher has told him goodbye
Goodbye
Goodbye

When you were just a stranger
And I was at your feet
I didn't feel the danger
Now I feel the heat
That look in your eyes
Telling me no
So you think that you love me
Know that you need me
I wrote the song, I know it's wrong
Just let me go

And teacher
There are things
That I don't want to learn
Oh the last one I had
Made me cry
So I don't want to learn to
Hold you, touch you
Think that you're mine
Because there ain't no joy
For an uptown boy
Whose teacher has told him goodbye
Goodbye
Goodbye

So when you say that you need me
That you'll never leave me
I know you're wrong, you're not that strong
Let me go

And teacher
There are things
That I still have to learn
But the one thing I have is my pride
Oh so I don't want to learn to
Hold you, touch you
Think that you're mine
Because there ain't no joy
For an uptown boy
Who just isn't willing to try

I'm so cold
Inside
Maybe just one more try

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martes, enero 22, 2008

obsequiándome

Esto es un regalo que me hago a mí mismo al respecto de cómo era yo hace unas estaciones, aparte del rap de los fans, y en espera de que vuelvan a satisfacerme sin rechistar, como a mí me gusta, como a ella le gusta...

Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños; puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.

Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesino… o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor, que me falta valor para atarte a mi cama; puedo ponerme digno y decir “toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos de un rato, me llamas”.

Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu “ven”, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío… o tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda.

Y si quieres también puedo ser tu abogado y tu juez, tu miedo y tu fe, tu noche y tu día, tu rencor, tu porqué, tu agonía… o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.

_-_

Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar,
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee.
Y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mí.

Éramos sólo dos niños, mas tan grande nuestro amor
que los ángeles del cielo nos cogieron envidia,
pues no eran tan felices, ni siquiera la mitad,
como todo el mundo sabe en aquel reino junto al mar.

Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche,
para helar el corazón de la hermosa Annabel Lee;
luego vino a llevársela su noble parentela
para enterrarla en un sepulcro, en aquel reino junto al mar.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos,
y así paso la noche acostado con ella,
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores
que saben más, como dicen, de las cosas de la vida.
Ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar
separarán jamás mi alma del alma de Annabel Lee...

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos,
y así paso la noche acostado con ella,
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

En aquel sepulcro junto al mar,
en su tumba junto al mar ruidoso.

Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar,
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee.
Y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mí...

_-_

Hoy hace un año, las calles frías me han visto pasar,
las niñas bajan por la cuesta de uniforme,
la gente corre y la lluvia está empapando el parque.

Pero hoy me has hecho daño, hoy estoy llorando,
los autobuses pasan salpicando y no te veo bajar.
Un olor a ciudad mojada me está asfixiando y tú no llegarás.

Voy corriendo al parque a ver si estás.
Hoy no se ve a nadie en la oscuridad.
Sólo aquel macarra, que lo ves de lejos,
te das media vuelta y serán más de las nueve,
estarás en casa y te llamaré...

Tú no estás en casa, Dios sabe qué mentira contarás.
Tus amigas -focas- se ríen cuando me ven pasar,
doy otra calada a mi cigarro y
me voy quedando solo en aquel bar.

Pero hoy tampoco llegarás, sé que nunca más volverás.
He sido un gilipollas por querer hacerte tan feliz,
pero ahora sé que tengo que matar a la serpiente que hay en ti.

Ya no volverás a verme jamás,
las huellas en el parque se borrarán,
ya puedes cerrar los ojos,
ya puedes besar a otros,
no hace falta que te escondas porque hoy,
hace un año y ya no, no, no te llamaré...

Hoy hace un año.

_-_

...lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos...

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martes, enero 08, 2008

te juro

Desde hoy, cambia la dinámica de este blog: un voto diario, una dosis. Así que ya podéis empezar a darme cientos de votos cada día, y a cada uno de vosotros yo os obsequiaré con un pedazo de mi memoria. Creo que con unos cientos de fragmentos será suficiente hasta que llegue la primavera. Por ahora os adelanto uno de ellos, ya que cuento con los votos de mi zorrita blanca favorita: te juro.

Por cuarta vez reincido en cuanto al intérprete, en esta ocasión sin duda también en cuanto al autor. Para decirte que las mentiras no son necesariamente peores que las verdades. Antes al contrario, las mentiras son más jugosas, más ricas, más interesantes. La verdad es la que es; punto. Pero la mentira puede ser una entre muchas. La mentira dice siempre cosas acerca de su autor; cosas que la verdad jamás descubriría hasta que fuera demasiado tarde. Si todo fuera verdad, no podríamos discernir las verdades de las mentiras, que es tarea consustancial al ser humano. La mentira no es excluyente, pero la verdad sí lo es.

Además, las mentiras están vivas: nacen, se desarollan, generan otras mentiras, y finalmente mueren, en el mejor de los casos cuando caen en el olvido individual y colectivo. En cambio, las verdades nacen muertas: ya están ahí cuando nosotros llegamos, y seguirán ahí, inmutables, cuando nos hayamos ido. La mentira, pues, no es una mala moneda de cambio. En todo caso, las hay mucho peores. No debemos olvidar que quien busca la verdad merece el castigo de encontrarla. ¿Cómo saber a veces lo que es verdad y lo que es mentira? Y en casi dos minutos, ¿qué vale más: media mentira o media verdad?


Te juro que el sexo es nocivo y cansado,
que el alma corrompe las cosas del sado,
que hacerse una paja produce ceguera,
locura y demencia pensar tanto en peras,

que creo en la Iglesia y en todos los santos,
que son inventadas las cosas que canto,
que tienes muy firmes y duros los pechos,
que tengo la picha más grande de todo derecho.

Te juro y prometo que no soy morboso,
que follo a diario y es maravilloso,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los dedos.

Te juro que puedo tres veces seguidas,
que son en la plaza las buenas corridas,
que el vicio te lleva al infierno directo,
que logro quedarme seis horas erecto,

que me escandaliza la pornografía,
que paso las noches de orgía en orgía,
que siempre te aviso al correrme en tu boca,
que he dado un concierto prohibiendo el consumo de coca.

Te juro y prometo que soy puritano,
que a veces confundo la vulva y el ano,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...

Cruzando los dedos, cruzando los dedos,
cruzando los dedos, cruzando...

Te juro que nunca he 'pegao' un gatillazo,
que el polvo de anoche lo pago en tres plazos,
que soy fetichista del cuero y la bota,
jamás me he quedado en un bar en pelotas,

detesto montármelo con animales,
así como las relaciones anales,
mejor con condón que a lo loco y a pelo,
aún creo que los pornoautores no irán nunca al cielo.

Te juro que huyo del vicio carnal,
que no es para tanto lo del sexo oral,
que creo en Cupido, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...

Cruzando los dedos, cruzando los dedos,
cruzando los dedos...

Te juro y prometo que no soy morboso,
que follo a diario y es maravilloso,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...

Cruzando los dedos.


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sábado, diciembre 31, 2005

una entrada más

Feliz 2006, Elisabeta.
Hoy se cruzan el comienzo de una era y el final de otra.
Durante unas horas, ambas coexisten en un tic-tac anestesiado.
Con la vida al ralentí, las primeras lágrimas se escurren por una piel todavía intacta; a salvo el corazón aún de sufrimientos en vano.
Y, entonces, el recuerdo de una tibia maicena nos sitúa justo en la mitad de nuestro camino, sin saber todavía si vamos o venimos.

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