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domingo, mayo 11, 2008

con este van ya 29 días salteados,

¿faltan pues 500 noches? ¿O quizá sobran 10 años?

Ella, un cielo, un cariño, una reina, se marchó caminando calle abajo, haciendo equilibrios sobre sus carísimos tacones que contrastaban con el esmalte de mercadillo, verde chillón casi recién pintado. Los pies, cuasiperfectos, como todo lo demás.

Yo, que cada día me asombro un poco más, contra todo pronóstico, de las consecuencias del azar no ya en nuestras vidas, sino en nuestros propios actos, me acerqué y alejé sucesivamente del Templo de Debod, como si estuviera aturdido, embotado, perplejo aún por las dos horas precedentes, pero no, en realidad simplemente buscaba un taxi que se dignase en parar y recogerme.

El taxista fue la guinda de la noche: si llega a ser "una" taxista, acabamos juntos en la cama. Cual wikipedia con ruedas, me desveló que Cavanilles atendió los jardines de los Reyes de España, que López de Hoyos fue un maestro de Cervantes, y que Herrera Oria fundó la primera escuela de periodismo de nuestro país en los años veinte. Es lo que tiene anteponer en la escala general de valores al sexo sobre el dinero; yo me sé de una que al pobre taxista lo habría presentado al Cincuenta por Quince.

Creo sinceramente que no nos merecemos, razón de sobra para sufrirnos unos mesecillos de nada. Hasta que apriete el frío, cuando nada sea mío, cuando el mundo se torne sórdido y ajeno. Pelillos a la mar.

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