te juro
Desde hoy, cambia la dinámica de este blog: un voto diario, una dosis. Así que ya podéis empezar a darme cientos de votos cada día, y a cada uno de vosotros yo os obsequiaré con un pedazo de mi memoria. Creo que con unos cientos de fragmentos será suficiente hasta que llegue la primavera. Por ahora os adelanto uno de ellos, ya que cuento con los votos de mi zorrita blanca favorita: te juro.
Por cuarta vez reincido en cuanto al intérprete, en esta ocasión sin duda también en cuanto al autor. Para decirte que las mentiras no son necesariamente peores que las verdades. Antes al contrario, las mentiras son más jugosas, más ricas, más interesantes. La verdad es la que es; punto. Pero la mentira puede ser una entre muchas. La mentira dice siempre cosas acerca de su autor; cosas que la verdad jamás descubriría hasta que fuera demasiado tarde. Si todo fuera verdad, no podríamos discernir las verdades de las mentiras, que es tarea consustancial al ser humano. La mentira no es excluyente, pero la verdad sí lo es.
Además, las mentiras están vivas: nacen, se desarollan, generan otras mentiras, y finalmente mueren, en el mejor de los casos cuando caen en el olvido individual y colectivo. En cambio, las verdades nacen muertas: ya están ahí cuando nosotros llegamos, y seguirán ahí, inmutables, cuando nos hayamos ido. La mentira, pues, no es una mala moneda de cambio. En todo caso, las hay mucho peores. No debemos olvidar que quien busca la verdad merece el castigo de encontrarla. ¿Cómo saber a veces lo que es verdad y lo que es mentira? Y en casi dos minutos, ¿qué vale más: media mentira o media verdad?
Te juro que el sexo es nocivo y cansado,
que el alma corrompe las cosas del sado,
que hacerse una paja produce ceguera,
locura y demencia pensar tanto en peras,
que creo en la Iglesia y en todos los santos,
que son inventadas las cosas que canto,
que tienes muy firmes y duros los pechos,
que tengo la picha más grande de todo derecho.
Te juro y prometo que no soy morboso,
que follo a diario y es maravilloso,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los dedos.
Te juro que puedo tres veces seguidas,
que son en la plaza las buenas corridas,
que el vicio te lleva al infierno directo,
que logro quedarme seis horas erecto,
que me escandaliza la pornografía,
que paso las noches de orgía en orgía,
que siempre te aviso al correrme en tu boca,
que he dado un concierto prohibiendo el consumo de coca.
Te juro y prometo que soy puritano,
que a veces confundo la vulva y el ano,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...
Cruzando los dedos, cruzando los dedos,
cruzando los dedos, cruzando...
Te juro que nunca he 'pegao' un gatillazo,
que el polvo de anoche lo pago en tres plazos,
que soy fetichista del cuero y la bota,
jamás me he quedado en un bar en pelotas,
detesto montármelo con animales,
así como las relaciones anales,
mejor con condón que a lo loco y a pelo,
aún creo que los pornoautores no irán nunca al cielo.
Te juro que huyo del vicio carnal,
que no es para tanto lo del sexo oral,
que creo en Cupido, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...
Cruzando los dedos, cruzando los dedos,
cruzando los dedos...
Te juro y prometo que no soy morboso,
que follo a diario y es maravilloso,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...
Cruzando los dedos.
Por cuarta vez reincido en cuanto al intérprete, en esta ocasión sin duda también en cuanto al autor. Para decirte que las mentiras no son necesariamente peores que las verdades. Antes al contrario, las mentiras son más jugosas, más ricas, más interesantes. La verdad es la que es; punto. Pero la mentira puede ser una entre muchas. La mentira dice siempre cosas acerca de su autor; cosas que la verdad jamás descubriría hasta que fuera demasiado tarde. Si todo fuera verdad, no podríamos discernir las verdades de las mentiras, que es tarea consustancial al ser humano. La mentira no es excluyente, pero la verdad sí lo es.
Además, las mentiras están vivas: nacen, se desarollan, generan otras mentiras, y finalmente mueren, en el mejor de los casos cuando caen en el olvido individual y colectivo. En cambio, las verdades nacen muertas: ya están ahí cuando nosotros llegamos, y seguirán ahí, inmutables, cuando nos hayamos ido. La mentira, pues, no es una mala moneda de cambio. En todo caso, las hay mucho peores. No debemos olvidar que quien busca la verdad merece el castigo de encontrarla. ¿Cómo saber a veces lo que es verdad y lo que es mentira? Y en casi dos minutos, ¿qué vale más: media mentira o media verdad?
Te juro que el sexo es nocivo y cansado,
que el alma corrompe las cosas del sado,
que hacerse una paja produce ceguera,
locura y demencia pensar tanto en peras,
que creo en la Iglesia y en todos los santos,
que son inventadas las cosas que canto,
que tienes muy firmes y duros los pechos,
que tengo la picha más grande de todo derecho.
Te juro y prometo que no soy morboso,
que follo a diario y es maravilloso,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los dedos.
Te juro que puedo tres veces seguidas,
que son en la plaza las buenas corridas,
que el vicio te lleva al infierno directo,
que logro quedarme seis horas erecto,
que me escandaliza la pornografía,
que paso las noches de orgía en orgía,
que siempre te aviso al correrme en tu boca,
que he dado un concierto prohibiendo el consumo de coca.
Te juro y prometo que soy puritano,
que a veces confundo la vulva y el ano,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...
Cruzando los dedos, cruzando los dedos,
cruzando los dedos, cruzando...
Te juro que nunca he 'pegao' un gatillazo,
que el polvo de anoche lo pago en tres plazos,
que soy fetichista del cuero y la bota,
jamás me he quedado en un bar en pelotas,
detesto montármelo con animales,
así como las relaciones anales,
mejor con condón que a lo loco y a pelo,
aún creo que los pornoautores no irán nunca al cielo.
Te juro que huyo del vicio carnal,
que no es para tanto lo del sexo oral,
que creo en Cupido, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...
Cruzando los dedos, cruzando los dedos,
cruzando los dedos...
Te juro y prometo que no soy morboso,
que follo a diario y es maravilloso,
que soy muy decente, que nunca voy pedo,
te juro, te juro, te juro cruzando los...
Cruzando los dedos.



2 Comments:
acaso ha salido por tu boca alguna mentira que acabara por posarse en mi piel? ;)
sólo conociendo la verdad se pueden tejer las mentiras
fdo. mañana seré yegua blanca
pues mañana ya es hoy, y mis espuelas y bridas están dispuestas
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