séptima entrada
De las rimas al poema, de la letra a la canción, antes fue poesía hecha prosa, ahora palabras desnudas, privadas de melodía: asonantes, consonantes, malsonantes, disonantes, resonantes...
Si no puedes comprenderlas y no eres capaz de preguntar por sus acordes, este no es sitio para divulgar cualesquiera limitaciones.
Donde terminan las carreteras,
donde los besos saben a hiel,
donde se queman las primaveras de mi niñez.
Donde los dioses se van de putas,
donde uno y dos nunca suman tres,
y los beatos beben cicuta contra el estrés.
Donde crece el mal en esta gran ciudad, te llevaré...
Donde vomito las borracheras
y se apuñala la sensatez,
se filtra el tedio por las goteras de la vejez.
Donde comienzan los estertores,
en el diván del ser o no ser.
A la posada del mal de amores te llevaré.
Te llevaré...
al otro lado de lo prohibido,
donde lubrican los pervertidos,
a la estación del último tren.
Te llevaré...
donde se encocan los picoletos,
y los chaperos detrás de un seto
venden el alma por el parné...
Donde se trucan todos los juegos
y las niñatas tienen el mes,
donde la muerte por dos talegos te hace un francés.
Donde ponen el culo los mafiosos,
de club a club, luego al cabaret,
donde acabamos aquel agosto ebrios de sed.
Donde el alquitrán se mezcla con el mal, te llevaré...
Donde se encierran en los servicios
los violadores "pret a porter",
donde el doctor me receta vicios contra el acné.
Al otro lado de la frontera,
detrás del nudo de la embriaguez,
a la eutanasia de las ojeras te llevaré.
Te llevaré...
donde se clonan los elegidos,
y más allá de lo permitido
con mil mentiras te besaré.
Te llevaré...
a ver la peli de lo vivido,
al callejón de los alaridos
donde una noche te desnudé...
Te llevaré...
a la pensión del fracaso herido,
al vil camastro de los gemidos
donde un menor sodomiza a un juez.
Te llevaré...
donde se enzarpan los picoletos
y sacrifican sus propios fetos
sacerdotisas de Lucifer...
Te llevaré.
Si no puedes comprenderlas y no eres capaz de preguntar por sus acordes, este no es sitio para divulgar cualesquiera limitaciones.
Donde terminan las carreteras,
donde los besos saben a hiel,
donde se queman las primaveras de mi niñez.
Donde los dioses se van de putas,
donde uno y dos nunca suman tres,
y los beatos beben cicuta contra el estrés.
Donde crece el mal en esta gran ciudad, te llevaré...
Donde vomito las borracheras
y se apuñala la sensatez,
se filtra el tedio por las goteras de la vejez.
Donde comienzan los estertores,
en el diván del ser o no ser.
A la posada del mal de amores te llevaré.
Te llevaré...
al otro lado de lo prohibido,
donde lubrican los pervertidos,
a la estación del último tren.
Te llevaré...
donde se encocan los picoletos,
y los chaperos detrás de un seto
venden el alma por el parné...
Donde se trucan todos los juegos
y las niñatas tienen el mes,
donde la muerte por dos talegos te hace un francés.
Donde ponen el culo los mafiosos,
de club a club, luego al cabaret,
donde acabamos aquel agosto ebrios de sed.
Donde el alquitrán se mezcla con el mal, te llevaré...
Donde se encierran en los servicios
los violadores "pret a porter",
donde el doctor me receta vicios contra el acné.
Al otro lado de la frontera,
detrás del nudo de la embriaguez,
a la eutanasia de las ojeras te llevaré.
Te llevaré...
donde se clonan los elegidos,
y más allá de lo permitido
con mil mentiras te besaré.
Te llevaré...
a ver la peli de lo vivido,
al callejón de los alaridos
donde una noche te desnudé...
Te llevaré...
a la pensión del fracaso herido,
al vil camastro de los gemidos
donde un menor sodomiza a un juez.
Te llevaré...
donde se enzarpan los picoletos
y sacrifican sus propios fetos
sacerdotisas de Lucifer...
Te llevaré.



1 Comments:
Dos boletos, por favor.
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