la mala hora
Era el momento. Emprendía mi viaje en apenas siete segundos. Parece que fue ayer, cuando aquel verano sentenció nuestro destino. Hoy, después de un año maldiciendo a mi suerte, ya no creo en mis manos, ni en las de nadie.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Por no hacer caso de la voz interior
que sería mejor no volver a escuchar,
y mirar a una estrella lejana.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora,
es la mala hora, mi suerte acabó.
¡Oh, no, no, no!
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Por intentar apagar esa luz
encendida en el último rincón,
y buscar el favor de la noche.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Pero ha de haber en las horas
una falla inesperada para mí,
y como el agua desbordada
he de correr; sí.
Por querer aflojar el nudo
que me aprieta el cuello,
y creer en las manos más
que en el corazón.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora,
es la mala hora, mi suerte acabó.
¡Oh, no, no, no!
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Por no hacer caso de la voz interior
que sería mejor no volver a escuchar,
y mirar a una estrella lejana.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora,
es la mala hora, mi suerte acabó.
¡Oh, no, no, no!
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Por intentar apagar esa luz
encendida en el último rincón,
y buscar el favor de la noche.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Pero ha de haber en las horas
una falla inesperada para mí,
y como el agua desbordada
he de correr; sí.
Por querer aflojar el nudo
que me aprieta el cuello,
y creer en las manos más
que en el corazón.
Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora,
es la mala hora, mi suerte acabó.
¡Oh, no, no, no!



4 Comments:
Convencidos de que sabemos morir –que ya es saber- procuremos ahora aprender a vivir, si hemos de conservar lo poco que aún tenemos. (A.M.R.)
Leonor Izquierdo Cuevas falleció apenas cumplidos los 18 años.
Descanse En Paz
Solo puedo decir que tienes muy buen gusto para la música. Y que escribes muy bien. Buen blog, si señor.
Hola me gusta el título, los lazos entre palabras, invisibles pero alli al fin. Me gusta tu casa, de verdad.
Un afecto sincero.
Cristina
http://www.librodearena.com/tini_tini_2008/blog
Hola me gusta el título, los lazos entre palabras, invisibles pero alli al fin. Me gusta tu casa, de verdad.
Un afecto sincero.
Cristina
http://www.librodearena.com/tini_tini_2008/blog
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